lunes, 1 de diciembre de 2008

ESTADOS DE CAMBIO EN LA POSICION FINANCIERA


Hasta no hace muchos años, los estados financieros básicos más comúnmente preparados por las empresas eran el balance general y el estado de resultados, hecho que no debe extrañar si tenemos presente que dichos estados correspondían a los que eran exigidos, especialmente para dar cumplimiento a disposiciones de carácter impositivo.

Con el correr del tiempo los requerimientos de información de las empresas no fueron totalmente satisfechos por los estados antes mencionados. Efectivamente, surgió la necesidad de conocer con mayor grado de análisis el movimiento financiero, principalmente de corto plazo. Por otra parte, los cuerpos normativos de orden contable existentes en el país fueron adaptados a esta nueva realidad, y es así como tanto el Colegio de Contadores como la Superintendencia de Valores y Seguros establecieron la exigencia de preparar el estado de cambios en la posición financiera.

El estado de cambios en la posición financiera tiene por objeto dar a conocer el movimiento financiero de una empresa correspondiente a un período.

En nuestro medio se ha adoptado la modalidad de preparar el estado de cambios en la posición financiera identificando el concepto de “fondos” (recursos financieros) con el de capital de trabajo. Sin embargo, debe tenerse presente que existen otras acepciones del término fondos, y tanto es así, que actualmente existe una tendencia a preferir más bien su identificación con recursos disponibles.

Como sabemos, el capital de trabajo corresponde a la diferencia entre el activo circulante y el pasivo circulante, es decir, entre los recursos de corto plazo y las obligaciones de corto plazo. Al adoptarse el capital de trabajo como base para la preparación del estado de cambios en la posición financiera, se le está asignando al concepto “fondos” un carácter amplio que comprende a todos los recursos y obligaciones de corto plazo. Así, puede reconocerse un ingreso de fondos tanto cuando se produce una entrada de dinero como cuando se hace un cargo a una cuenta por cobrar, a una cuenta de existencias o a otros rubros del activo circulante, o bien cuando disminuye una cuenta del pasivo circulante; del mismo modo existe un egreso de fondos no sólo cuando ocurre una salida de disponibilidades o una disminución de otros recursos del activo circulante, sino que también cuando se contrae una obligación a corto plazo.

El concepto de capital de trabajo como equivalente de fondos da lugar, en consecuencia, a un movimiento muy similar al que ocurre con el de caja. Sin embargo, el objetivo es distinto, por cuanto lo que se pretende en el primer caso es identificar la situación financiera de corto plazo con todas las partidas que conforman el activo y pasivo circulantes.
Conocer el monto del capital de trabajo de una empresa, como así también sus aumentos y disminuciones durante un período determinado, puede ser una información valiosa para distinguir claramente la diferencia que existe entre el resultado económico y los efectos de las operaciones en la posición financiera de corto plazo.

En general, podemos decir que el resultado económico se afecta cada vez que se reconoce una ganancia o una pérdida, el capital de trabajo sólo sufre una modificación cuando se produce algún desplazamiento entre los sectores circulantes y no circulantes del balance.

Esto último nos permite formular las siguientes reglas para reconocer las operaciones que pueden significar variaciones en el capital de trabajo:
(a) Operaciones en que intervienen exclusivamente cuentas del activo y pasivo circulantes. Necesariamente se produce una compensación entre las distintas cuentas del sector circulante, no afectándose el capital de trabajo. Ejemplos: depósito en un banco, compra de mercaderías al contado, compra de mercaderías a 90 días, cancelación factura a un proveedor, aceptación de una letra a un acreedor, etc.

(b) Operaciones en que intervienen exclusivamente cuentas del activo y del pasivo fijo o no circulante. El capital de trabajo no experimenta variación alguna puesto que no intervienen rubros del sector circulante del balance. Ejemplos: adquisición de un activo fijo, contrayéndose una deuda a largo plazo, capitalización de una reserva, amortización de un activo intangible, conversión de una deuda a largo plazo en acciones de propia emisión, etc.

(c) Operaciones en que intervienen una o más cuentas del sector circulante y una o más cuentas del sector fijo o no circulante. Se produce necesariamente un aumento o una disminución del capital de trabajo. Ejemplos: emisión y colocación de Bonos, compra de activo fijo tangible al contado o con un crédito a corto plazo, adquisición de acciones que tienen el carácter de una inversión permanente, venta al contado de activo fijo tangible, etc.

En cuanto a la metodología para la preparación del estado de cambios en la posición financiera se ha optado por aquella que se encuentra más difundida en la práctica; esto es, considerar que los flujos financieros (recursos obtenidos y recursos aplicados) están referidos a los movimientos que experimenta el capital de trabajo. El mismo enfoque considera el Boletín Técnico N° 9, del Colegio de Contadores, del 14 de noviembre de 1978.

Cuando se prepara un estado de cambios en la posición financiera no es necesario analizar operaciones individuales, puesto que lo que persigue es determinar los recursos financieros obtenidos y los recursos financieros aplicados durante un determinado período. Por lo tanto, basta con comparar los saldos de las distintas cuentas correspondientes a dos balances sucesivos para establecer el aumento o disminución neta de cada una de ellas. Esta claro que para que la comparación sea valida, es necesario que ellas estén expresadas en valor monetario de la misma época. Esto se logra simplemente actualizando el balance del ejercicio anterior, aplicando un índice representativo de la desvalorización monetaria, que en el caso de nuestro país corresponde al IPC (Índice de Precios al Consumidor).

Para la preparación del estado se puede desarrollar una hoja de trabajo en la que, en primer término, se vacían en las dos primeras columnas los saldos de las cuentas de los balances a comparar.

El paso siguiente consiste en anotar la diferencia neta de cada cuenta, según ella corresponda al sector circulante o al sector no circulante, utilizando para ello cuatro columnas: dos para registrar las variaciones de las cuentas del activo y pasivo circulantes (aumentos y disminuciones del capital de trabajo) y dos para anotar las variaciones de las cuentas del sector no circulante (que en principio son indicativas de las razones que han originado las disminuciones y aumentos del capital de trabajo).

A continuación corresponde formular en las dos columnas siguientes los ajustes en los casos que corresponda y, finalmente, registrar en dos columnas los recursos aplicados y obtenidos.

En cuanto a los ajustes que hemos mencionado anteriormente, ellos deben hacerse cuando se presenta alguna de las siguientes situaciones:

Variaciones que tienen su origen en operaciones compensadas entre cuentas del sector fijo o no circulante. En este caso lo que procede es eliminar tales variaciones por cuanto no han tenido consecuencia alguna en el capital de trabajo.
Variaciones Mixtas, es decir aquellas que se han originado por dos o más operaciones de distinta naturaleza. Frente a una variación de este tipo es necesario formular los ajustes que correspondan para tratar separadamente la incidencia en el capital de trabajo de cada clase de operación.

Una vez completada la hoja de trabajo, se procede a la preparación del estado de cambios en la posición financiera a base de la información contenida en sus dos últimas columnas.

Este estado comprende dos secciones, a objeto de presentar ordenadamente los distintos conceptos que han generado recursos financieros, como así también aquellos que han motivado la aplicación de dichos recursos. A su vez, la primera sección de recursos financieros obtenidos se subdivide en “recursos provenientes de las operaciones” y “recursos provenientes de otras fuentes”.
La expresión “recursos provenientes de las operaciones” dice relación con las transacciones que han generado resultados durante el ejercicio. Los recursos provenientes de otras fuentes, en cambio, se refieren a aumentos del capital de trabajo que, en general, no implican un resultado.

La primera partida que usualmente se presenta como un recurso proveniente de las operaciones es la utilidad neta del ejercicio. Sin embargo, este resultado económico no siempre implica generación de recursos desde el punto de vista financiero, puesto que existen algunas operaciones que afectan al resultado, pero no al capital de trabajo.En consecuencia, a partir de la utilidad neta es necesario agregar los cargos a resultados que no afectan al capital de trabajo, tales como depreciaciones, amortizaciones, reconocimiento de perdidas devengadas en filiales, etc.; y deducir los abonos a resultados que no afectan al capital de trabajo, como es el caso del reconocimientos de utilidades devengadas en filiales.
Además, deben agregarse o deducirse de la utilidad neta, las perdidas o las ganancias producidas por operaciones que se incluyen como recurso financieros provenientes de otras fuentes, tales como la utilidad obtenida en la venta de un bien del activo fijo, la perdida resultante en la enajenación de una inversión de carácter permanente, etc.
Respecto del formato adoptado por la Superintendencia para el estado de cambios en la posición financiera, cabe señalar las siguientes características:

« Los recursos financieros obtenidos se clasifican en dos secciones: “recursos provenientes de las operaciones” y “otros recursos obtenidos”. La primera representa el resultado económico, más los agregados y deducciones por aquellas imputaciones hechas a pérdidas y ganancias durante el ejercicio, pero que no tienen incidencia financiera, es decir, que no afectan al capital de trabajo; como así también por aquellas pérdidas y ganancias de carácter no operacional.

« La disposición del formato adoptado considera como “recursos provenientes de las operaciones”, tanto cuando el monto de éstos es positivo como así también cuando resulta negativo. Esta presentación no está de acuerdo con lo dispuesto en el Boletín Técnico N° 9, del Colegio de Contadores, en que se establece que el saldo positivo constituye un recurso obtenido, y el saldo negativo un recurso aplicado.

« Como una segunda parte del estado deben presentarse las “Variaciones en los principales componentes del capital de trabajo”, las que deben mostrarse en una sola columna, empleando cantidades positivas para los aumentos del activo circulante y disminuciones del pasivo circulante, y cantidades negativas para las disminuciones del activo circulante y aumentos del pasivo circulante.